Empresa de hoy

La biblioteca online para empresarios y directivos


Franquicia en momentos de recesión o crisis

30 Junio 2010

Por: admin

Desalentados por las condiciones de la economía, algunos franquiciadores reducen sus esfuerzos de comercialización y venta de derechos a nuevos franquiciados y se afanan por ser muy selectivos.  

Una buena cantidad de pequeños empresarios entraron en el negocio de la Franquicia en los tres o cuatro últimos años, basados en las facilidades para la financiación de la puesta en marcha de la Unidad de Franquicia, pero ahora las cosas son bien diferentes.

Y, esto, a pesar de que, cuando los tiempos son difíciles, comprar los derechos de una Franquicia puede ser una buena opción. 

Hay una enorme cantidad y variedad de franquicias disponibles, muchas de las cuales están bien soportadas por franquiciadores interesantes, que pueden capear la crisis mucho mejor que otros.   

Se pueden encontrar franquicias que ofrecen productos o servicios que se consideran como una necesidad de demanda constante, un negocio que los compradores consideren esencial para su vida cotidiana y sus hogares, que pueda ofrecer una buena relación calidad precio y cuyo bajo costo inicial pueda ayudar a impulsar su rentabilidad.

Las empresas de franquicia son probados modelos de negocio, con sistemas pre-establecidos y políticas a seguir por los franquiciados que les proporcionan una alta probabilidad de éxito.

Se trata de seguir las directrices del Franquiciador. Un negocio de franquicia es una asociación de intereses entre el Franquiciador, el nuevo Franquiciado y el resto de la cadena de franquiciados.

Sólidos modelos de negocio que pueden mantener la estabilidad incluso en estos tiempos. 

Es bastante fácil distinguir las franquicias que pueden tener posibilidades en tiempos difíciles, porque suele ser bastante obvio. Además, puede contactar con los franquiciados actuales para verificar la información que está recibiendo del Franquicidor, antes de tomar una decisión final.

Tómese todo el tiempo que necesite para asegurarse de encontrar una Franquicia que soporta los tiempos difíciles y que sacará provecho del deseado período de la recuperación.

La importancia de los Mandos Intermedios en las empresas

24 Junio 2010

Por: admin

Los mandos intermedios son la piedra angular en el sistema de trabajo de cada empresa, porque a ellos les corresponde planificar, ejecutar los trabajos y controlar a los equipos para que asuman los objetivos y consigan una actuación adecuada para conseguirlos. 

El perfil del Mando Intermedio es el de alguien que conoce muy bien su área de actividad y los procesos operativos, pues son estos conocimientos los que le han permitido alcanzar este nivel en el escalafón de la empresa y tener capacidades para mejorar procesos.

El Mando Intermedio tiene características de líder, influye en el personal para que trabaje con entusiasmo y en equipo, al tiempo que les permite satisfacer sus necesidades, escuchando y valorando sus opiniones, con la sensibilidad necesaria para poder identificar los valores de las personas a su cargo y hacerles evolucionar como profesionales.

Un buen Mando Intermedio tiene, además, habilidades de Planificación. Organización y Control, evitando el desorden y la descoordinación, definiendo las tareas, asignándolas a las personas adecuadas, estableciendo plazos, proporcionando medios y estableciendo método justos de supervisión. 

Como ya se ha mencionado, el Mando Intermedio, debe de comprometerse con el desarrollo del trabajo en equipo y, además, debe saber cuál es la madurez, conocimientos y grado de compromiso de cada uno de los integrantes, pues las personas con poca experiencia en el puesto de trabajo requerirán  un seguimiento mayor que las que cuenten con mucha experiencia con las que deberá centrarse más en la supervisión del resultado que en la ejecución de las tareas. 

Con empleados comprometidos y que sepan trabajar en equipo, el Mando intermedio podrá obtener resultados de mayor valor empresarial. El mando intermedio debe sentirse totalmente identificado con lo que su empresa quiere y requiere. 

La aportación del Mando Intermedio constituye una generación de valor para la empresa, logrando la satisfacción de cada cliente. 

La fortaleza del Mando Intermedio reside en su autoconfianza y en su capacidad de organizar esfuerzos. Debe dar ejemplo, ser fiel a los valores de la empresa, prometer solo aquello que puede conseguirse y dar siempre lo que se promete.

 

 

 

Los líderes, se hacen

15 Junio 2010

Por: admin

Si usted tiene el deseo y la voluntad, puede convertirse en un líder eficaz a través de education, un incesante proceso de formación y la experiencia.

El liderazgo es un proceso mediante el cual una persona influye en otras para lograr un objetivo y dirige el grupo de la manera que sea más coherente para ayudar a sus colaboradores a mejorar el trabajo en equipo.

Hay ciertas cosas que usted debe ser, saber, y hacer. 

Si su posición en la empresa le da la autoridad y un cierto grado de poder, este poder no le hace un líder, simplemente le hace un jefe. El liderazgo difiere en el sentido de que ayuda a que los seguidores alcancen sus metas.   

Es verdad que algunos rasgos de la personalidad pueden llevar a ciertas personas a papeles de liderazgo, así como que una crisis o acontecimiento importante puede hacer que una persona, que sepa estar a la altura de las circunstancias, ponga de manifiesto extraordinarias cualidades de liderazgo, pero también se pueden aprender

Es la teoría más aceptada hoy en día y sobre ella van nuestros comentarios en este trabajo. 

Cuando alguien le respeta como líder es porque, observando lo que hace y como se comporta en distintas situaciones, le da su confianza y no cree que vaya a actuar con mal uso de la autoridad o sólo para quedar bien. 

La gente quiere ser guiada por aquellos a los que respeta y en los que confía. Por tanto, sepa buscar lo que tiene que ser, saber y hacer, mediante el fortalecimiento de sus cualidades a través de la formación, la reflexión y la experiencia de interactuar con otros. 

Sea técnicamente competente. Conozca su trabajo y las tareas de sus colaboradores.   

Asuma la responsabilidad de sus acciones y, cuando las cosas van mal, no culpe a otros. 

Sepa analizar una situación y tomar las medidas correctivas que puedan ser necesarias. Busque siempre la solución de los problemas.  

Dé ejemplo y sea un buen modelo para sus colaboradores.  Conozca bien a su equipo y vele por sus  intereses.   

Mantenga informados a sus colaboradores.  

Ayúdeles a desarrollar sus ambiciones profesionales. 

Asegúrese de que las tareas que asigna se entienden perfectamente.

Archivado en: Habilidades directivas

El Know-How y el Saber Hacer

10 Junio 2010

Por: admin

Normalmente se usa como la misma cosa, pero en nuestra opinión no es exactamente lo mismo. Para nosotros el Know-how es la pericia, la destreza o la habilidad, adquiridas gracias a la experiencia y la práctica prolongada, mientras que el saber hacer es poder resolver los problemas con soluciones prácticas.

Generalmente, saber tampoco es lo mismo que saber hacer. El saber es el conocimiento organizado en torno a un objeto o asunto de interés. El saber es previo. Saber hacer es más ejecutar movimientos acertados orientados a un fin.

Queremos ir más lejos e intentamos cambiar las cosas. Precisamos la acción y la mejora. Las empresas tienen problemas si pierden sus talentos (mezcla de experiencia, valores, información y saber hacer, todo ello útil para la acción).

¿Qué sé hacer?

¿Qué necesito aprender

¿Cómo adquirí lo que sé?

¿Qué es lo que hago?

¿Aplica en su empresa ese conocimiento? 

¿Qué conocimiento me falta?

¿Cómo adquirirlo?

Las empresas deben definir estrategias de gestión del conocimiento.

Al encontrarse con el que sabe, el empleado cambia, aprende con la experiencia y soluciona problemas mediante la inteligencia práctica. Hay un sentido profundo en dejarse ayudar para ser todo lo que cada uno es capaz de ser

De nada sirve acumular saber sin aplicarlo, por eso, hay que gestionar el conocimiento, debemos saber hacer y verificar qué estamos logrando.

Lo destructivo de la subestimación

4 Junio 2010

Por: admin

Cuando interactuamos, lanzamos mensajes que queremos lleguen a los otros sin distorsiones. En estos mensajes, introducimos contenidos que tienden a subestimar o sobreestimar a las personas y sus ideas, sin tener demasiado en cuenta los rasgos de la personalidad de quien los recibe. Muchas veces, intentando motivar se desmotiva o viceversa.

Hay que tener cuidado cuando se subestima, especialmente si detentas poder para dañar. Aunque parezca que el interlocutor asume los comentarios, generará un clima emocional de desconfianza.

Por el contrario sobreestimar a las personas y sus capacidades, en muchos casos generarán el talento, la autoestima y la confianza.

Personalmente me han subestimado en algunas ocasiones, pero en mí ha estado la decisión de no permitirme sentirlo. Situaciones en las que ni siquiera he tenido la oportunidad de ser escuchado.

Sin embargo, con los que simplemente me estimaron, hemos podido desarrollar ideas y construir hermosos proyectos.  

Si a veces me he sentido sobreestimado y mi dudosa humildad me lo ha permitido, he hecho entender mis limitaciones. No es bueno sentirse menos, pero tampoco sentirse más.

Desde la experiencia, no permita que le subestimen y, especialmente, si lo hacen con pocos elementos de juicio. 

Ni acepte que le sobreestimen, pues le colocarán en un lugar que no habrá buscado y tendrá que comportarse de acuerdo a las expectativas de otros y no a las suyas propias.

¿Empresa o Espíritu Empresarial?

2 Junio 2010

Por: admin

En un post anterior compartía con ustedes una conversación mantenida con un profesional que había creado su propia empresa, prácticamente sólo por tener libertad y, al final, la había tenido que cerrar.

Les prometía hablar de algo que a él le faltaba: el Espíritu Empresarial.

El espíritu empresarial es un comportamiento crítico para lograr el avance hacia la prosperidad y, afortunadamente, lo podemos encontrar en muchas pequeñas empresas. 

Empresario no es solo aquel que tiene un negocio, más bien es alguien que sabe ver en el mercado una necesidad no satisfecha. Es aquel que descubre una manera rentable de satisfacer esa necesidad y organiza los recursos y personas para entregar el mejor valor posible a los clientes.

Los conceptos últimamente incorporados en la gestión de empresas están especialmente relacionados con el espíritu empresarial. 

¿Cómo se puede conseguir un comportamiento más empresarial en un negocio cualquiera? 

El espíritu empresarial es sin duda un tema candente no sólo en el mundo de los negocios, también en las universidades y en la gran cantidad de centros dedicados a estudios empresariales.  

Por lo general se define al empresario como alguien que tiene una empresa. Si bien hay razones históricas para ello, parece hoy que las cosas han cambiado.  

El espíritu empresarial no se trata de llevar a cabo correctamente la práctica empresarial cotidiana . ¿Ve el problema? En una pequeña empresa a menudo falta visión, tiene mente estrecha, su innovación es cero y no proporciona un exquisito servicio al cliente. 

El espíritu empresarial requiere, además de la independencia y la creatividad, la individualidad y el riesgo. Corresponde a alguien que no quiere ser atrapado en un trabajo, pero porque tiene un espíritu pionero. No solo tiene un sueño, sino que es capaz de seguirlo y seguirlo, hasta conseguirlo. 

Es una mezcla de cabeza en las nubes y los pies en el suelo.

Las razones principales por las que fracasan las empresas son: el flujo de caja insuficiente, la falta de objetivos y la debida planificación para conseguirlos. ¿Dónde voy y cómo voy a llegar? 

Además de poner todo su corazón y alma en ello, necesita la perseverancia. 

Un error común es que algunas personas crean reglas para sí mismas y se encierran en su plan, cuando la flexibilidad es una de las calidades necesarias.   

El espíritu empresarial tiene un paralelismo en la vida y significa que no se pueden separar. Es una forma de vida.

Una conversación que quiero compartir

1 Junio 2010

Por: admin

Me encontré el otro día con una persona, algo más joven que yo, que había trabajado conmigo hace algunos años y aprovechamos para pasear un rato por las casetas del libro viejo que estaban instaladas en el margen de la Castellana. Lo noté desilusionado, sin demasiadas ganas de hablar, pero yo estaba interesado en saber lo que le pasaba y lo que le había ocurrido desde que nos separamos hace ya tiempo.

Lo que finalmente y poco a poco me dijo, y que quiero compartir con los pequeños empresarios que leen el blog, es casi literalmente lo siguiente:

“Cuando hace años quedé atrapado en el mundo empresarial, soñaba con tener mi propia empresa y así lo hice. Si bien me había escapado de las presiones de los jefes y de las estructuras organizativas, todavía no me sentía muy libre pues tenía el sentimiento de que mi negocio me atrapaba”.  

Había una gran diferencia entre ser un pequeño empresario y seguir mi vocación particular y yo no quería sacrificar mi estilo con el fin de tener éxito”. 

“Mi objetivo no era sólo hacer dinero, que también. Mi objetivo era crear una empresa para hacer las cosas convencionales que hay que hacer bien pero, además, para llegar a amar el trabajar en mi negocio y tener el tiempo para pensar creativamente acerca de cómo podía ser más estimulante”.  

“Pero, al final, por la falta de medios económicos y apoyos, las pequeñas empresas tienden a ser mecánicas y repetitivas, mientras que otros navegan por la vida con sentimiento de alegría y tranquilidad”.

“Los pequeños empresarios usamos el corazón y buscamos permanentemente el pensamiento inspirado, usando el uno para apoyar al otro, utilizamos las estrategias de negocio para mantener nuestras ideas, pero tenemos tan pocos incentivos y… Se nos escucha tan poco.”

“Finalmente, entrampado, con mi pequeño patrimonio comprometido, tuve que cerrar la empresa hace un poco más de un año y, desde entonces, voy buscando una salida que está cada día más difícil”. 

Procuré animarle, pero me sentía ciertamente impotente. Creo que lo que le faltaba a mi antiguo colaborador era el Espíritu Empresarial, del que hablaré en otro post en este mismo blog.

De la conversación salí triste, pero animado a seguir ayudando en la medida de mis posibilidades al pequeño empresario que comienza su empresa como un sueño y luego se encuentra con toda clase de dificultades.

Archivado en: Habilidades directivas

Diseño web / Internet marketing online: www.emred.com