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Discurso inaugural de la 32 presidencia de los Estados Unidos del Presidente Franklin D. Roosevelt

2 Diciembre 2009

Por: admin

El nuevo Presidente Franklin D. Roosevelt, que el pasado 8 de noviembre de 1932 result贸 elegido con casi veintitr茅s millones de votos, ocho m谩s que su rival Herbert Hoover y que, desde el verano de 1921 est谩 afectado por la poliomielitis, desde la balconada del Capitolio de Washington, pronuncia hoy, 4 de marzo de 1933, su discurso inaugural de la 32 presidencia de los Estados Unidos.

Nos agrupamos entre las miles de personas que asisten y que interrumpen con sus aplausos y, despu茅s de ver la ceremonia de juramento, escuchamos atentamente su discurso del que tomamos algunas notas de frases que traducimos con nuestra mejor intenci贸n, respeto y procurando transmitir su esencia:

Estoy seguro, dice Roosevelt, de que mis compatriotas esperan la franqueza y decisi贸n que la Naci贸n necesita. Es el momento de decir la verdad, toda la verdad, con franqueza y valent铆a.

Esta gran naci贸n perdurar谩, revivir谩 y ser谩 prospera. As铆, en primer lugar, quiero afirmar mi firme convicci贸n de que lo 煤nico que tenemos que temer es el miedo en s铆, injustificado terror que paraliza los esfuerzos necesarios.

Con ese esp铆ritu de mi parte y de la vuestra, nos enfrentamos a nuestros problemas comunes.

Los valores han menguado, los impuestos han aumentado, nuestra capacidad de pago ha disminuido, el gobierno se enfrenta a un grave descenso de los ingresos; los medios de intercambio y las corrientes de comercio est谩n congelados, marchitado las posibilidades de la empresa industrial; los agricultores no encuentran mercados para sus productos y el ahorro de muchos a帽os en miles de familias se ha terminado.

M谩s importante, una gran cantidad de ciudadanos desempleados se enfrentan a la triste existencia del paro y tambi茅n un gran n煤mero trabajan con escasos ingresos. S贸lo un tonto optimista puede negar la oscura realidad del momento.

Sin embargo, nuestra angustia no viene de la falta de sustancia, ni estamos afectados por ninguna plaga b铆blica. En comparaci贸n con los peligros que nuestros antepasados superaron, todav铆a nos queda mucho que agradecer. La naturaleza sigue ofreciendo su generosidad y los esfuerzos humanos se han multiplicado.

Ante la falta de dinero se ha propuesto s贸lo el pr茅stamo de m谩s dinero para restaurar la confianza. No tienen visi贸n y cuando no hay visi贸n, el pueblo perece.

Podemos ahora recuperar algunas antiguas verdades. La medida de la recuperaci贸n se encuentra en la medida en que apliquemos valores sociales m谩s nobles que la mera ganancia monetaria.

La felicidad no radica en la mera posesi贸n de dinero. Se encuentra en la alegr铆a del logro y en la emoci贸n del esfuerzo creativo. La alegr铆a y el est铆mulo moral del trabajo ya no debe ser olvidado en la loca persecuci贸n de lo evanescente. Estos oscuros d铆as tendr谩n un valor si nos ense帽an nuestro verdadero destino.

El reconocimiento de la falsedad de que la riqueza material no determina el nivel de 茅xito, va de la mano con el abandono de la falsa creencia de que los cargos p煤blicos y la alta posici贸n pol铆tica deben valorarse s贸lo por las normas, un lugar de honor y el lucro personal o que se de fin a una conducta en el sector bancario y en los negocios que con demasiada frecuencia ha dado la imagen de insensible y ego铆sta infractor.

No es de extra帽ar que la confianza languidezca, ya que s贸lo prospera en la honestidad, el honor, en el car谩cter sagrado de las obligaciones, en la protecci贸n y en el desempe帽o desinteresado.

La recuperaci贸n pide, no obstante, no solo cambios en la 茅tica. Pide a esta Naci贸n que act煤e, y act煤e ahora.

Nuestra tarea principal es poner a las personas a trabajar. Este no es un problema insoluble si lo afrontamos con prudencia y valent铆a. Puede ser realizado en parte por la contrataci贸n directa del propio Gobierno, pero al mismo tiempo, con la consecuci贸n de proyectos necesarios para estimular y reorganizar el uso de nuestros recursos naturales.

Hay muchas maneras en las que se puede ayudar, pero nunca por el mero hecho de hablar de ello. Debemos actuar y actuar con rapidez.

Estas son las l铆neas de ataque. Nos comprometemos a poner nuestra propia casa en orden y hacer balance de ingresos y gastos. Antes de intentar incrementar nuestras relaciones comerciales internacionales, aunque esto es muy importante, es m谩s prioritario el establecimiento de una s贸lida econom铆a nacional. No voy a escatimar esfuerzos para restablecer el comercio mundial, pero la situaci贸n de emergencia en el hogar no puede esperar ese logro.

El pensamiento b谩sico que gu铆a estos medios espec铆ficos de recuperaci贸n nacional, trata de la insistencia a la interdependencia de los diversos elementos y partes de los Estados Unidos. Es el camino a la recuperaci贸n y es la m谩s fuerte garant铆a de que la recuperaci贸n perdurar谩.

En el 谩mbito de la pol铆tica mundial quiero dedicar esta naci贸n a la pol铆tica del buen vecino - el vecino que se respeta a si mismo y con decisi贸n y, porque lo hace, respeta los derechos de los dem谩s - el vecino que respeta sus obligaciones y respeta sus acuerdos en un mundo de vecinos.

Si le铆 el temperamento de nuestro pueblo correctamente, ahora nos damos cuenta de que nunca hemos pensado antes en nuestra interdependencia con los dem谩s. Si vamos a seguir adelante, debemos avanzar como un capacitado y leal ej茅rcito dispuesto a sacrificarse por el bien de una disciplina com煤n, porque sin esa disciplina no se avanza. Estamos, lo s茅, preparados y dispuestos para tal disciplina, porque aspiramos a un mayor bien.

Con este compromiso adoptado, sin vacilar en el liderazgo de este gran ej茅rcito de nuestro pueblo dedicado a un disciplinado ataque a nuestros problemas comunes.

Nuestra Constituci贸n es tan simple y pr谩ctica que siempre es posible para satisfacer necesidades extraordinarias por cambios de 茅nfasis y disposici贸n sin p茅rdida de la forma esencial. Por ello, nuestro sistema constitucional ha demostrado ser la m谩s duradera herramienta pol铆tica que el mundo moderno ha producido.

Es de esperar que el balance normal de la autoridad legislativa y ejecutiva pueda ser totalmente adecuado para el cumplimiento de la tarea sin precedentes que tenemos ante nosotros. Pero puede ser una demanda sin precedentes.

Estoy preparado bajo mi deber constitucional para recomendar las medidas que un pa铆s asolado, en medio de un mundo asolado, pueda exigir.

Voy a pedir al Congreso un instrumento para responder a la crisis. El poder ejecutivo amplio para librar una guerra contra la situaci贸n de emergencia. Por la confianza depositada en m铆, no puedo hacer menos.

Nos enfrentamos a la ardua tarea que tenemos ante nosotros de la unidad nacional, con la clara conciencia de la b煤squeda de antiguos y preciados valores morales, con la satisfacci贸n del cumplimiento del deber.

Ninguna desconfianza esencial sobre el futuro de la democracia. El pueblo de los Estados Unidos no ha fracasado. En su necesidad desea una acci贸n en茅rgica. Ellos me han hecho en el presente instrumento de sus deseos.

Han sido 27 minutos de discurso, interrumpido constantemente por los aplausos.

驴Qu茅 le ha parecido? 驴Verdad que muchas de esas frases son las que ahora querr铆a o铆r?

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Archivado en: Recesionemos, por favor

1 comentario »

  1. Muchas gracias!

    Comentario por Jos茅 — 5 Mayo 2011 @ 0:31

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